Almorzando en el Inframundo: gastronomía y mitología griega parte I
- Grisel D'Angelo
- 15 sept 2024
- 3 Min. de lectura
Mientras veía Kaos, la nueva serie que retrata a los dioses de la mitología griega como seres que casi podríamos cruzarnos por la calle, me encontré con un Dionisio comiendo falafel, como si el vino ya no fuera suficiente, y con una Hera angustiada porque a falta de sirvientes, tuvo que prepararse su propio café. Estos cuadros tan juguetonamente terrenales me hicieron pensar en un menú de seis pasos que refleje las relaciones de poder entre dioses y humanos. Así comienza este festín.

1. Aperitivo: Néctar y ambrosía
En lo alto del Olimpo, los dioses saborean néctar y ambrosía, una comida reservada exclusivamente para ellos. No es un simple aperitivo, sino la clave de su inmortalidad, la esencia de su poder. Este manjar, que los mortales solo pueden imaginar, marca una diferencia abismal: mientras los humanos comen para sobrevivir, los dioses lo hacen para perpetuar su eternidad. El aperitivo perfecto, que abre el apetito de lo sagrado, pero jamás será degustado por aquellos que viven y mueren.
2. Plato principal: El castigo de Tántalo
Tántalo, tras cometer sacrilegios contra los dioses, recibe un castigo que lo condena a una eternidad de hambre y sed insaciables. Rodeado de agua que se aparta cuando intenta beberla y frutas que retroceden cuando estira la mano, este es un banquete perverso, un plato principal que nunca se come. La ironía es máxima: el hambre como castigo, el deseo como tormento eterno. Es un festín de lo inalcanzable, donde el castigo no es la falta de comida, sino la frustración eterna del deseo insatisfecho.
3. Entremés: El engaño de Prometeo
El titán que al robar el fuego para los mortales, también engaña a Zeus en un sacrificio ofreciendo huesos ocultos bajo una capa de grasa, dejando la carne para los hombres. Este entremés es un acto de subversión. La comida, en lugar de ser lo que parece, se convierte en una trampa, una carcasa vacía de lo que debería ser. Prometeo, en su astucia, usa el banquete para desafiar el orden divino, otorgando a los humanos un fuego que alimenta la posibilidad de transformar el mundo a través del engaño. .

4. Plato fuerte: El festín de Atreo
Uno de los actos más terribles de la mitología griega es el festín que Atreo ofrece a su hermano Tiestes, compuesto por la carne de sus propios hijos. El plato fuerte aquí es el canibalismo, una transgresión total de los lazos familiares y sociales. Lo que debería nutrir se convierte en un arma de destrucción, y la comida, que en los banquetes tradicionales une y celebra, aquí deshumaniza y desgarra. La máxima expresión de una venganza que lejos estuvo de servirse fría.
5. Postre: La manzana de la discordia
En la boda de Peleo y Tetis, Eris lanza una manzana dorada con la inscripción "para la más bella", sembrando la discordia entre las diosas y desencadenando una serie de eventos que culminarán en la Guerra de Troya. Este postre, pequeño y aparentemente inocente, es la chispa que incendia el destino de muchos. La manzana de la discordia es un bocado dulce y peligroso, que recuerda cómo lo pequeño puede tener consecuencias devastadoras. La última mordida antes del caos.

6. Sobremesa: Banquetes de poder
En los relatos de la Odisea y otros mitos, los banquetes son espacios de negociación, lugares donde los héroes y dioses tejen alianzas o preparan traiciones. La comida aquí es un pretexto para lo realmente importante: las decisiones que cambiarán el curso de la historia. Al final del festín, cuando los platos ya están vacíos, las palabras llenan el espacio, y es ahí donde se juega el verdadero poder.





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